Lógicamente, todo futbolista quiere que su afición anime. Por ello, no es una novedad que los jugadores pidan apoyo. Eso sí, lo que está claro en el Sevilla es que el vestuario ha hablado del problema que tiene la entidad con un sector de la grada, concretamente con el grupo Biris Norte. Los ultras dejaron de animar al conocer que Antiviolencia los calificaba como grupo violento y que, por tanto, no podían introducir ningún distintivo que llevara su nombre. Desde entonces, en el Ramón Sánchez-Pizjuán ha predominado el silencio. Y cuando se ha roto, la mayoría de las veces ha sido para pitar o para lanzar algún cántico negativo. Por eso los jugadores, en voz de sus capitanes, quieren una solución, como han ido demostrando en los últimos días.

Iborra fue el primero en hablar hace una semana. El centrocampista del Sevilla explicó en AS sobre el tema de los Biris que “sabemos que es una situación difícil. Nuestra faena es hacer que la afición se enganche al equipo. Ojalá se solucione pronto el problema de la animación porque no podemos seguir así, nuestra afición para nosotros es muy importante. ¿Si se ha habado en el vestuario? Evidentemente, es un tema que nos preocupa porque si algo queremos es estar todos unidos y sentir a nuestra afición. Queremos que se llegue a una solución pronta porque creo es lo que todo el sevillismo quiere para beneficio de uno solo, que es el Sevilla”.

Tras él fue el turno para otro capitán, en este caso Carriço, quien dijo en Marca que “en nuestro estadio siempre, los equipos cuando vienen, saben que la gente va a apretar muchísimo. Es un plus que hemos tenido siempre. Lo que quiero y deseo es que todo se solucione y que vuelva el Sánchez-Pizjuán, el infierno del Sánchez-Pizjuán para los rivales. Eso nos empuja a ganar”. El último capitán en hablar ha sido Vitolo, quien hoy ha dicho lo siguiente: “En este tipo de partidos, antes la afición empujaba y metía los goles. Ojalá se arregle la situación porque los perjudicados somos los jugadores que no tenemos ese cariño de la afición. Que hable el que tenga que hablar”. Por lo tanto está claro que el vestuario aprieta para que la directiva llegue a algún acuerdo con los Biris.

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